¿Para qué sirve el hígado?
El hígado es el órgano sólido más grande del cuerpo humano. Recibe aproximadamente 1,5 litros de sangre por minuto e interviene en tres importantes funciones vitales indispensables para nuestro organismo: la depuración, la síntesis y el almacenamiento.
Tiene una función de depuración: El hígado recupera y transforma numerosos tóxicos para hacerlos inofensivos antes de eliminarlos. Destruye los glóbulos rojos y los glóbulos blancos envejecidos, así como ciertas bacterias presentes en la sangre. Destruye los tóxicos procedentes de los desechos producidos de forma natural por nuestro organismo, como el amoníaco, pero también los que ingerimos, como el alcohol. Neutraliza los medicamentos que absorbemos una vez que han producido sus efectos, evitando de este modo una acumulación peligrosa.
Tiene una función de síntesis: El hígado interviene en el metabolismo de los glúcidos, los lípidos (colesterol, triglicéridos) y de las proteínas (albúmina). Juega un papel esencial en la producción de los factores de la coagulación que permiten evitar las hemorragias. Interviene en la producción y la secreción de la bilis (600 a 1200 ml al día) que se almacena y concentra en la vesícula biliar.
Tiene una función de almacenamiento: El hígado almacena las vitaminas liposolubles (A, D, K E) y el glucógeno. De este modo, almacena la energía bajo forma de azúcar y la pone a disposición del organismo en caso de necesidad.
El hígado es un órgano vital, uno de los más importantes del organismo.
¿En qué lugar del organismo está situado?
Desde el punto de vista anatómico, el hígado está situado bajo el diafragma y atraviesa la cavidad abdominal en toda su amplitud. El hígado es el órgano más voluminoso del organismo: pesa entre 1400 y 1600 g y mide unos diez centímetros en su punto más alto.
El hígado es el único órgano que recibe sangre de dos fuentes: la arteria hepática, que aporta la sangre procedente del corazón, y la vena porta, que aporta la sangre procedente de los intestinos. La sangre sale del hígado por las venas hepáticas.
A nivel microscópico, el hígado se compone de unidades que funcionan individualmente, denominadas lóbulos, donde podemos encontrar vasos sanguíneos, canales y cordones intercalados por células hepáticas (hepatocitos), que actúan como zonas de intercambio.
Signos y síntomas del cáncer de hígado
A menudo, los signos y síntomas del cáncer de hígado no aparecen sino hasta que la enfermedad se encuentra en etapas más avanzadas, aunque a veces pueden presentarse más temprano. Si acude al médico cuando comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique más temprano, cuando es más probable que el tratamiento sea útil. Algunos de los síntomas más comunes del cáncer de hígado son:
Algunos otros síntomas pueden incluir fiebre, venas agrandadas en el abdomen que se pueden observar a través de la piel, y sangrado o moretones anormales.
Las personas que tienen hepatitis crónica o cirrosis pueden sentirse peor de lo habitual o solo presentar cambios en los resultados de los análisis de laboratorio, tal como en los niveles de alfafetoproteína (AFP).
Algunos tumores del hígado producen hormonas que actúan en otros órganos aparte del hígado. Estas hormonas pueden causar:
Muchos de los signos y síntomas de cáncer de hígado también pueden ser causados por otras afecciones, incluyendo otros problemas hepáticos. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.
Algunas señales que pueden indicar que tu hígado está mal
El hígado es un órgano que cumple diversas funciones fundamentales en nuestro organismo, como desintoxicación, lucha contra infecciones, almacenamiento de vitaminas y energía y segregación de bilis, sustancia que aporta a la actividad digestiva. Es fundamental cuidar este órgano, ya que se encarga de liberar de nuestro sistema sustancias tóxicas limpiando la sangre.
Existen varias causas por las cuales el hígado deja de realizar su funcionamiento efectivo y eficaz, y esto se debe en muchas ocasiones por el consumo desmedido de bebidas alcohólicas, por enfermedades o falta de higiene en la ingesta de alimentos.
Por esto, es importante tener en cuenta que el hígado puede sufrir ataques desde elementos externos como desde el mismo sistema inmunológico, convirtiéndose en blanco de infecciones y diversos problemas de salud; de tal manera que es fundamental conocer las señales que indican que su hígado no anda bien. A continuación te las presentamos.
signos que evidencian el mal funcionamiento del hígado
- Si consume muchos medicamentos o una sobredosis de los mismos está corriendo el riesgo de generar problemas en el funcionamiento normal de su hígado.
- Otra señal es el hecho de tomar el mismo medicamento durante largos periodos de tiempo.
- El consumo regular de más de 5 bebidas alcohólicas diarias aseguran una afección a su hígado.
- Herencia familiar de enfermedades hepáticas.
- El consumo de medicamentos para el corazón o para la diabetes.
- Mala digestión, dolor abdominal, estreñimiento.
- Náuseas, sobre todo después del consumo de comidas grasas.
- Síndrome de colon irritable.
- Mal aliento o lengua con presencia de manchas blancas.
- Cambios de humor, depresiones y mala memoria, esto debido a que el mal funcionamiento del hígado no permite la desintoxicación del organismo y estos tóxicos llegan al cerebro por medio de la sangre afectando su funcionamiento.
- Fiebre, infecciones cutáneas y asma.
- Tensión alta.
- Retención de líquidos.
- Dolores de cabeza.
- Nivel inestable de azúcar en la sangre.
- Enfermedades y aparición de cálculos en la vesícula biliar.
- Excesiva temperatura corporal.
- Baja tolerancia a alguno medicamentos, tales como antibióticos.
Síntomas de una persona con un hígado enfermo
- Cambio de color en la piel y en los ojos, adquiriendo una tonalidad amarilla.
- Dolor e hinchazón abdominal.
- Sensibilidad en la piel (irritabilidad, picazón, inflamación).
- Pérdida de apetito, nauseas, fatiga crónica.
Cuando una persona presenta alguna señal o síntoma anteriormente mencionado debe recurrir al médico para una valoración, y debe eliminar de su dieta alimentos como bebidas alcohólicas, gaseosas, clavos, alimentos condimentados, embutidos y alimentos fritos. Debe seguir las medidas alimentarias y los parámetros estipulados por el médico con el fin de evitar cualquier enfermedad que interfiera con el buen funcionamiento de su organismo.
Así mismo, las personas con mayor riesgo de presentar enfermedades del hígado son aquellos que padecen de enfermedades como diabetes, que consumen bebidas alcohólicas, que trabajan con químicos tóxicos o en laboratorios en los cuales manipulan sangre, virus o bacterias, personas con obesidad o con tatuajes (esto debido al uso de agujas no esterilizadas).
Es responsabilidad de cada uno la salud personal, es por ello que es importante escuchar los avisos y alertas que brinda el cuerpo. Debe comer si tiene apetito, de lo contrario, no debe obligar al cuerpo a recibir comida, en vez de esto, puede nutrirlo con un jugo natural, una fruta o un vaso con agua. Si obliga a su cuerpo a recibir alimento sin necesitarlo hace que e hígado trabaje en exceso y corra el riesgo de enfermarse.
Es aconsejable beber agua mineral en una cantidad de 8 a 12 vasos diarios, ya que ofrece el beneficio de desintoxicar el hígado y limpiar los riñones. Debe evitar consumir grandes cantidades de azúcar, ya que el hígado se encarga de convertirlo en grasa y colesterol, afectando el buen funcionamiento de su organismo.
Si desea tener un hígado saludable evite en toda medida consumir endulzantes artificiales, el cuerpo siempre exige un nivel de azúcar, pero este puede ser suplido por el consumo de frutas frescas, miel o, en caso tal, endulzantes naturales como la estevia.
Por último, para no exponer al hígado a infecciones y un trabajo excesivo y acelerado, debe procurar una buena higiene en el momento de la preparación e ingesta de los alimentos y aumentar el consumo de legumbres y verduras, evitando los alimentos con pesticidas o químicos.
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